El bloqueo que mantenía paralizada la vía Panamericana, en el tramo clave que conecta a las ciudades de Popayán y Cali, fue levantado con éxito luego de que se consolidara un acuerdo definitivo entre las comunidades indígenas y afrodescendientes del norte del Cauca, las autoridades locales y los delegados de la Compañía Energética de Occidente (CEO). La protesta, que concentró a unas 500 personas en jurisdicción de Santander de Quilichao, había interrumpido el flujo vehicular como medida desesperada ante la grave crisis en la prestación del servicio eléctrico.
El eje central del conflicto radica en las constantes suspensiones del suministro, un problema que la CEO ha vinculado a factores de ilegalidad en la región. Según los reportes técnicos y corporativos, la alta demanda y las fluctuaciones que disparan las subestaciones se deben, principalmente, a la proliferación de invernaderos de cultivo de marihuana y a las actividades de minería ilegal en la zona norte del departamento. Para mitigar las pérdidas y controlar la sobrecarga, la compañía instaló de forma masiva unos dispositivos reguladores que cortan automáticamente el flujo cuando el amperaje se eleva.
Sin embargo, la comunidad denunció que estos aparatos afectaban de manera indiscriminada a los usuarios legales y cumplidos, dejando sin luz a sectores enteros durante más de seis días consecutivos y provocando tragedias de salud pública, como el fallecimiento de un adulto mayor dependiente de un respirador mecánico en el sector de San Antonio.
Ante el recrudecimiento de la crisis y el impacto del cierre vial, se instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) de carácter urgente. En este espacio de diálogo directo se logró destrabar la negociación que inicialmente parecía estancada. Las partes acordaron una ruta técnica inmediata en la que la CEO se comprometió a revisar el amperaje de los dispositivos y a suspender temporalmente las restricciones automáticas en las zonas residenciales afectadas, priorizando la vida de pacientes electrodependientes y garantizando la estabilidad del servicio mientras se adelantan censos de usuarios.
Con la firma de este acta de compromiso y el respaldo de las administraciones municipales como garantes, los manifestantes procedieron a despejar los puntos de bloqueo en los sectores de Chical y la glorieta de Colombina, normalizando por completo el tránsito de pasajeros y carga pesada en esta crucial arteria del suroccidente colombiano.
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