El último maestro de esgrima de sable y bordón6 min read

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Una de las tradiciones ancestrales de las comunidades negras del norte del departamento del Cauca, es la esgrima de sable y bordón, un juego donde sus integrantes se enfrentan a machete con una audacia y precisión tal, que muy pocas veces resultan lesionados.

“No es una danza, ni mucho menos una danza de machetes, como lo han querido mostrar. Se trata de un juego que se llama de sable y bordón y que poco a poco, se ha ido integrando a las danzas folclóricas de los negros”, afirma el maestro Héctor Elías Sandoval.

A sus 76 años, es tal vez el único maestro del juego con sable y bordón, que aún queda en Puerto Tejada y en el norte del departamento del Cauca.

En la sala de su modesta vivienda, en las afueras de la localidad de Puerto Tejada y con un calor sofocante al mediodía, habló de sus historias, sus conocimientos, sus secretos para la práctica del juego que lo han convertido en una leyenda, en esa región y en el resto del país, porque de todas partes han llegado a Puerto Tejada, personas interesadas en conocer el arte y han pagado al maestro Héctor Elías, para que les enseñe.

Recuerda que siendo muy joven, hubo un hecho que lo marcó y posteriormente lo llevó a convertirse en uno de los grandes maestros del juego de esgrima de sable y bordón.

“Yo practicaba fútbol y llegue a integrar una selección Cauca que participó en un zonal en Pereira, por allá por el año 1952. Al mismo tiempo trabajaba en un trapiche, donde en los ratos de descanso, nos poníamos a jugar cartas. Pero un día gané una partida y un paisa, que estaba con nosotros se disgustó mucho y me insultó, yo le contesté y me retó a machete. Nunca había cogido un arma, pero pensando en que no podía dejarme matar, me armé con un machete pequeño y lo enfrenté. En el fragor de la pelea, el hombre me lanzó con su machete y yo lo esquivé, con tan mala muerte para él, que el arma quedó incrustada en un poste de guadua. Yo tomé el machete y se lo tire a los pies, ya que él estaba desarmado. El hombre me dio la mano y me dijo que nunca pelearía conmigo. Poco después me enteré que era uno de los grandes maestros de esgrima de la región”, afirma Héctor Elías.

A partir de ese momento, inició un proceso de búsqueda de los maestros del arte, para que le enseñaran, fueron días, meses y muchos años de entrenar de conocer las variantes del juego y de aplicarlas para su conocimiento.

Porque de la tradicional esgrima de los europeos, se han derivado corrientes como la zaragozana, la elástica de sombra, granadina, Palonegro y la venezolana, entre otras. Pero en concepto del maestro Héctor Elías, la más completa es la denominada “Español Reformado”, que consta de 55 movimientos para defensa y ataque, logrando recopilar la práctica de las demás corrientes en una sola.

Se trata de un arte que sirve para defenderse y para atacar en caso de ser necesario y su aprendizaje incluye ejercicios de gimnasia, practica con palos y posteriormente con el sable o machete. Todo enmarcado en una férrea disciplina y concentración, porque lo que está en juego es la vida.

“No podemos decir que se trata de una danza, porque por el contrario, la practica del juego de esgrima de sable y bordón, requiere de mucho silencio, incluso, no se pueden ni arrastrar los pies, hay que dominar la respiración”, indica el maestro Héctor Elías.

Destaca que cuando se le enseña a una persona, con la cual se quiere alcanzar la perfección, la última parte de las formación se hace en salones totalmente oscuros y asilados, para agudizar los sentidos y alcanzar el máximo de dominio en la utilización del machete y el bordón.

Una vez el maestro Héctor Elías, comenzó la practica del juego, se conformó en Puerto Tejada, el grupo denominado “Los macheteros de la muerte”, que se convirtieron en la más auténtica expresión de la tradición de los negros del norte del departamento del Cauca.

Con ese grupo, integrado por 12 hombres y una mujer, realizaron presentaciones en todas partes del país, donde recibieron el reconocimiento por el arte, la agilidad, el riesgo y la forma suicida como practicaban el juego.

Ahora el maestro Héctor Elías, está al frente del grupo de danzas de la casa de la cultura del municipio de Puerto Tejada, con el cual ha participado en eventos nacionales e internacionales.

“Dentro del grupo hacemos un poco de practica de esgrima y hemos montado danzas, para mostrar nuestra riqueza cultural y esa tradición ancestral que no queremos que se pierda”, afirma el maestro Héctor Elías.

Sin embargo, con mucha nostalgia, dice que ya nadie se interesa por conocer a fondo el juego de esgrima de sable y bordón, tan sólo quienes tienen alguna relación con artes marciales o de defensa personal, al escuchar de su fama, llegan a su casa para que les enseñe.

La esgrima de sable y bordón es un testimonio de vida, es una disciplina, un arte, que aún hoy a pesar de sus 76 años, el maestro Héctor Elías Sandoval practica con la agilidad de un joven de 15 años y sus movimientos son perfectos y cadenciosos, como sólo la experiencia, la amplia experiencia y dedicación lo pueden permitir.

Para tener en cuenta

El arte de esgrima practicado por los europeos, especialmente los españoles, llegó con la conquista a América y posteriormente los esclavos negros, lo aprendieron de sus amos y lo practicaban a escondidas. Cuando los negros realizaban sus fiestas, bajo el efecto de las bebidas embriagantes, se desencadenaban unas peleas salvajes, donde los esclavos se enfrentaban a machete entre sí.

Precisamente la tradición oral de las comunidades negras del norte del departamento del Cauca, indica que cuando se hacían fiestas en las casas de los blancos, el dueño de la casa en algún momento, paraba la fiesta y decía: “tóquenme un torbellino”.

El primer “gajo” o baile lo hacía el dueño de la casa, quien luego escogía de entre los esclavos los que supieran bailar para que participaran en el segundo “gajo”. El premio era el suministro de licor a los esclavos, quienes se emborrachaban y terminaban enfrentados a machete, cuando alguno de ellos cortejaba la mujer de su amigo o conocido.

El cristo, la tremenda y el borracho tendido, son algunas de las figuras básicas para la practica de la esgrima de sable y bordón, una tradición de los negros que se ha convertido a través de la historia en una alternativa de defensa personal y que busca quedar plasmada por siempre en la cultura del norte del departamento del Cauca.

El sable o machete y el bordón son los elementos para la practica del juego de esgrima de sable y bordón que durante cientos de años han practicado las comunidades negras del norte del departamento del Cauca y que se convierten en un patrimonio cultural de la nación, pero que requiere de atención para que no se pierda en el tiempo y en el olvido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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