En una rápida respuesta institucional orientada a contrarrestar los brotes de desinformación y la zozobra en el suroccidente del país, el Comando de la Policía del Departamento del Cauca emitió un comunicado oficial definitivo. A través de este documento, la institución desvirtuó de manera categórica las versiones que circularon en diversas plataformas digitales y medios de comunicación locales sobre la supuesta ocurrencia de un nuevo homicidio múltiple o masacre en la subregión del Norte del Cauca.
El pronunciamiento de la Fuerza Pública, respaldado por las labores de inspección técnica a cadáver y las investigaciones preliminares de la Fiscalía General de la Nación, aclara de forma pormenorizada la cronología, ubicación geográfica y naturaleza de los hechos delictivos registrados durante la jornada del 3 de junio. De acuerdo con el reporte oficial, las muertes violentas reportadas corresponden a tres acontecimientos completamente independientes, motivados por dinámicas criminales disímiles y sin ninguna conexidad material, temporal o de modo entre sí.
«La Policía Nacional en el departamento del Cauca se permite aclarar a la opinión pública, frente a la información que circula en algunos medios de comunicación sobre un presunto homicidio múltiple, que los hechos corresponden a casos aislados y no relacionados entre sí», señala textualmente el reporte emitido por la comandancia de la institución.
La precisión de las autoridades desarticula la narrativa de una acción simultánea o coordinada por parte de estructuras ilegales, ofreciendo un balance verídico que permite reconducir el análisis de la seguridad en los municipios de Santander de Quilichao y Buenos Aires.
1. Doble homicidio en la vereda Cascajal (Corregimiento de Mondomo)
El primer suceso violento del que se tuvo conocimiento ocurrió en la jurisdicción de Santander de Quilichao, específicamente hacia las 7:30 de la mañana del miércoles 3 de junio. En un sector de la vereda Cascajal, perteneciente al corregimiento de Mondomo, fueron hallados los cuerpos sin vida de dos ciudadanos colombianos, quienes fueron atacados con impactos de arma de fuego.
La Policía Nacional confirmó la identidad de estas dos víctimas como Kevin David Pulgarín y Sebastián Quintana. Los investigadores judiciales del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Sijín recolectaron elementos materiales probatorios en la escena con el fin de establecer los móviles de este doble asesinato, el cual, según las primeras hipótesis de inteligencia, se aparta de la tipificación de masacre al tratarse de un ataque focalizado contra estos dos ciudadanos individuales en un entorno rural específico.
2. Hallazgo de cuerpo sin vida en el corregimiento de Timba (Buenos Aires)
Casi dos horas después del primer reporte, en una municipalidad distinta, las unidades policiales coordinaron el levantamiento judicial de otro cadáver. El procedimiento tuvo lugar hacia las 9:20 de la mañana en el corregimiento de Timba, área rural que pertenece al municipio de Buenos Aires, Cauca.
El ciudadano fallecido en este escenario fue identificado formalmente como Anderson Velasco. Ante los rumores de que este caso sumaba más personas fallecidas en la misma zona, la Policía del Cauca enfatizó de manera tajante que, hasta el momento, las rigurosas investigaciones de campo permiten establecer con absoluta certeza que en este hecho particular no se presentó otra víctima mortal ni personas lesionadas, desmintiendo cualquier nexo con el caso de Mondomo o con una supuesta ejecución colectiva en Buenos Aires.
3. Confrontación de pandillas y capturas en el casco urbano de Santander de Quilichao
El tercer evento violento tuvo lugar en horas de la noche, concretamente hacia las 11:10 p. m., en el entorno urbano del municipio de Santander de Quilichao. Los cuadrantes de la Policía Metropolitana acudieron al barrio Santa Clara tras el reporte de una fuerte balacera, la cual dejó como saldo una persona muerta y dos más con heridas de consideración.
Las indagaciones preliminares de las especialidades de policía judicial determinaron que este hecho obedeció de manera directa a una confrontación armada entre integrantes de grupos de delincuencia común que se disputan actividades ilegales en el sector. Lejos de ser una incursión o una masacre perpetrada por un actor armado externo, el caso se configuró como una riña y vendetta delincuencial urbana.
Efectividad operativa: Captura, judicialización e incautación de arsenal
La reacción institucional ante la alteración del orden público en el barrio Santa Clara permitió propinar un golpe directo a las estructuras de delincuencia común responsables de la zozobra nocturna. En el marco del despliegue policial, los uniformados lograron la captura en flagrancia de uno de los hombres heridos en la confrontación, quien fue señalado de forma directa por la comunidad y las evidencias iniciales como uno de los presuntos agresores materiales del tiroteo.
Este sujeto se encuentra en este momento bajo estricta custodia médica y policial, avanzando satisfactoriamente en su respectivo proceso de judicialización ante un juez de control de garantías por los delitos de homicidio, tentativa de homicidio y fabricación, tráfico o porte de armas de fuego. Durante este contundente procedimiento, las patrullas de la Policía Nacional lograron la incautación de un importante material bélico con el que se cometieron los delitos:
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Un (1) arma de fuego tipo revólver, calibre 38 milímetros, con munición para el mismo.
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Una (1) arma de fuego tipo pistola, de alta repetición, dotada con su respectivo proveedor y cartuchos.
Este armamento incautado fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación para ser sometido a rigurosos análisis de balística forense. El propósito de estos exámenes periciales es determinar si estas pistolas y revólveres fueron utilizados en otros homicidios selectivos registrados recientemente en el norte del departamento del Cauca, lo que abriría nuevas líneas de esclarecimiento judicial.
Garantías de seguridad y llamado a la responsabilidad informativa
Con la entrega de este balance unificado, la Gobernación del Cauca, las administraciones municipales y la Policía Nacional buscan transmitir un mensaje de control territorial a la ciudadanía del norte del departamento. Las autoridades insistieron en que catalogar erróneamente de «masacre» a una serie de delitos aislados genera pánico injustificado, ahuyenta la inversión social, estigmatiza las veredas y afecta los esfuerzos de reactivación económica de las comunidades étnicas y campesinas de la región.
El comando de la Policía en el Cauca ratificó que mantendrá los patrullajes mixtos con el Ejército Nacional en los corredores rurales de Mondomo y Timba, al tiempo que fortalecerá las labores de inteligencia e investigación criminal en los barrios periféricos de Santander de Quilichao para capturar a los dinamizadores del homicidio.
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